El yacimiento subacuático de la Isla de Escombreras

El yacimiento subacuático de la Isla de Escombreras

A lo largo de los siglos, el hombre ha aprendido a dominar el mar, a convertir lo que era barrera y fin de los caminos, en vía de comunicación hacia otros mundos, otros hombres y otras culturas. Pero no sin pagar a la fuerza irracional e inmensa del mar el tributo de muchas vidas y muchos barcos. Esos restos perdidos en el mar contribuyen de un modo determinante a iluminar determinados aspectos de la Historia. No sólo en lo que respecta a los barcos y a la navegación, sino también a los complejos mecanismos comerciales y, en definitiva, las estructuras económicas y sociales de los pueblos que participaban en los intercambios por vía marítima. (Pinedo y Alonso, 2004).

El conocimiento que poseían las antiguas civilizaciones, fue lo que permitió aprovechar con pericia la naturaleza de nuestras costas para enclavar estratégicamente los actuales puertos marítimos. Uno de aquellos puertos privilegiado fue y es Cartagena.

Dentro del proyecto para la Ampliación de la Dársena de Escombreras y recuperación de usos de la bahía de Portman, la Autoridad Portuaria de Cartagena, contempló la realización de una actuación arqueológica subacuática de urgencia sobre los posibles restos arqueológicos que pudieran conservarse en la zona afectada por estas obras. Esta actuación venía determinada por el informe de impacto arqueológico redactado por la Dirección General de Cultura de la Consejería de Educación y Cultura de la Comunidad Autónoma de Murcia, en que se marcaban las directrices a seguir para salvaguardar el Patrimonio Arqueológico. Estos trabajos comprendían la prospección, excavación, documentación y recuperación de los materiales arqueológicos que se pudieran localizar en el área que se viera alterada por las obras.

De 1997 a 2002, más de una veintena de profesionales (arqueólogos y restauradores en su mayoría) llevaron a cabo en Cartagena una de las excavaciones arqueológicas submarinas más ambiciosas que se han realizado hasta la fecha en España. El resultado fue el hallazgo de los restos de cinco embarcaciones de época romana y una medieval islámica. Esta intervención supuso un gran paso adelante en el conocimiento de los mecanismos comerciales, la navegación y los modos de vida de los marinos que hicieron de Cartagena uno de los principales puertos del Mediterráneo.

La Isla se encuentra frente a la bahía de Escombreras, separada de tierra firme por un canal de unos 400 m de anchura, muy transitado desde la Antigüedad. Se la llamaba isla de Herakles, si bien la abundancia de pesca en sus aguas, en particular de escombros –caballas- hizo que prevaleciera el nombre de Scombraria. Las corrientes de la bahía arrastraban a los barcos hacia la Punta Noreste de la isla donde sucesivas embarcaciones a lo largo de la Historia naufragaron prácticamente unas sobre otras, constituyendo un yacimiento arqueológico excepcionalmente rico.

El conjunto más sobresaliente de los documentados en las excavaciones subacuáticas corresponde a un barco de tamaño mediano que pudo datarse en los años centrales del siglo II a. C. y que denominaremos Escombreras I. El cargamento está constituido mayoritariamente por ánforas grecoitálicas. Éste clase de ánfora había circulado por el Mediterráneo occidental como contenedor de vino de las colonias griegas de la Magna Grecia y de Sicilia, para ser exportado de forma masiva bajo el dominio de Roma en los momentos del hundimiento de este barco (Alonso y Pinedo, 1999).

Referencias bibliográficas:
Alonso Campoy, D. y Pinedo Reyes, J. 1999, Metamorfosis. El Puerto de Cartagena ante el Tercer Milenio.
Pinedo Reyes, J. y Alonso Campoy, D. 2004, El yacimiento submarino de la isla de Escombreras, Scombraria. La historia oculta bajo el mar. Catálogo de Exposición.

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