¿Qué es/no es la Arqueología Subacuática?

¿Qué es/no es la Arqueología Subacuática?

El estudio del pasado es un tema extenso, hasta el punto que los propios arqueólogos a menudo se especializan en un aspecto concreto, como el estudio de los restos pertenecientes a culturas encontradas en una ubicación geográfica, o en un período específico.

Algunos arqueólogos incluso desarrollan experiencia en una clase de material arqueológico como la cerámica o las monedas. Con menor frecuencia desarrollan también habilidades para trabajar en un ambiente particular, como bajo el agua.

La arqueología de pecios y barcos es un área natural de especialización para el arqueólogo que bucea, pero no todo acaba aquí. Algunos arqueólogos que bucean también se interesan por asentamientos sumergidos o alguna otra área de estudio dentro del medio subacuático.

Los arqueólogos que trabajan bajo el agua generalmente tienen la misma actitud hacia los hallazgos encontrados que aquéllos que trabajan en tierra y, del mismo modo, están familiarizados con otras áreas de investigación arqueológica. La arqueología subacuática no es fundamentalmente diferente de la arqueología en tierra, y las prácticas aplicadas en uno y otro caso no son muy diferentes.

¿Qué no es Arqueología Subacuática?

No es rescatar objetos

Mientras que la arqueología es la recogida y documentación de información para comprender el pasado, el rescate supone la recogida de material por su valor monetario.

El papel del “rescatador” puede ser perfectamente legal, pero en ocasiones entra en conflicto con la arqueología cuando el material rescatado ofrece pistas sobre el pasado.  El material arqueológico no suele tener suficiente valor como para tener una rentabilidad económica, por lo que el conflicto de intereses entre la arqueología y el rescate es menos común de lo que se piensa. Desafortunadamente, hay ocasiones en que los sitios arqueológicos son dañados por supuestos “rescatadores” cuando no hay mejores alternativas a la vista.

No es la búsqueda de tesoros

Aunque la ganancia financiera es  normalmente el motivo último, a los cazatesoros les suele atraer también la imagen romántica que lleva asociada esta actividad, e incluso la gloria de llegar a jugar un papel importante.

Pocos cazatesoros son autosuficientes financieramente hablando y, por lo tanto, necesitan la ayuda de inversores;
de esta manera, los cazatesoros suelen arriesgar el dinero de otras personas y no precisamente el suyo.

Esto significa que se trata de una actividad a menudo mucho más amenazante para los restos arqueológicos que el propio rescate. Frecuentemente, los cazatesoros han prometido grandes resultados a sus inversores, que tratan de mantener muchas búsquedas de tesoros a flote a pesar de las débiles evidencias con que cuentan.

No es la recogida de piezas como souvenirs

Muchos sitios arqueológicos han sido destrozados, y parcial o totalmente destruidos, simplemente porque el buscador tiene un “interés especial” en las cosas viejas y quiere algunos recuerdos para mostrar en casa o en un pequeño “museo” privado.

El motivo es a menudo la curiosidad mal dirigida, en lugar de una intención destructiva, pero la actividad es claramente no científica y la evidencia se pierde para siempre. Para empeorar las cosas, estas personas a veces dispersan el material mediante su venta para compensar el coste de los trabajos de búsqueda.


A medida que las prácticas señaladas anteriormente continúan, aquellos interesados ​​en la arqueología subacuática nos enfrentamos a una elección difícil; o bien decidimos no involucrarnos y así permitir que los sitios sean destruidos, o bien intentamos mejorar la información y sensibilidad de todas las partes interesadas y denunciamos las prácticas ilegales, para ayudar a salvaguardar el patrimonio sumergido que es de todos.

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